Elegir la velocidad de Internet correcta no es solo una cuestión de precio: impacta en tu trabajo, tu entretenimiento y la estabilidad de todo lo que hacés online. No es lo mismo mirar series que tener videollamadas todo el día o manejar un negocio con ventas y atención digital.
En esta guía te explicamos, con ejemplos simples, cuántos Mbps necesitás según tu uso, para que no pagues de más ni te quedes corto.
Si ya estás buscando opciones, podés ver los paquetes de conexión disponibles y chequear la cobertura en tu zona.
Los Mbps (megabits por segundo) indican cuánta información se transmite por segundo. Cuantos más Mbps tengas, más rápido cargan páginas, videos y archivos, sobre todo cuando se conectan varios dispositivos al mismo tiempo.
Ojo con la confusión típica: Mbps no es lo mismo que MB. Los proveedores informan la velocidad en megabits, no en megabytes.
La descarga afecta streaming, navegación y descargas de archivos. La subida es clave para videollamadas, subir material a la nube, enviar archivos pesados o hacer transmisiones en vivo.
Si hacés home office o vendés online, una buena subida puede marcar la diferencia.
Para 1 o 2 personas que usan redes sociales, WhatsApp, YouTube o Netflix en HD, una velocidad de Internet de 50 a 100 Mbps suele ser suficiente.
En ese perfil, un plan como WiFi Pro está pensado para trabajar/estudiar desde el hogar y consumir contenidos HD.
Te permite navegar sin cortes y usar varios dispositivos al mismo tiempo en un uso normal.
Si en tu casa hay Smart TV, consolas, notebooks y celulares conectados a la vez, lo ideal es 100 a 300 Mbps.
Cuando hay uso simultáneo fuerte (streaming, gaming y varias personas conectadas), suele convenir mirar opciones como WiFi Pro MAX.
Esto ayuda a evitar microcortes y mejora la experiencia, especialmente para juegos online donde la estabilidad es clave.
Para Zoom/Meet, Drive, correos y gestión diaria, se recomienda mínimo 100 Mbps, y prestar atención a la subida.
Con eso evitás congelamientos en reuniones y te asegurás una conexión más estable en horarios pico.
Si subís y bajás archivos grandes, usás software en la nube o trabajás con contenido audiovisual, conviene 300 Mbps o más, priorizando estabilidad y buena subida.
Para WhatsApp Business, facturación, cámaras IP y tareas simultáneas, una buena base es 300 Mbps (ajustable según cantidad de personas conectadas).
Si además vas a monitorear cámaras por WiFi, es importante priorizar estabilidad y una buena subida. Si querés averiguar por los kits de cámaras con instalación sin cargo, podés hacerlo desde Contacto.
Esto reduce caídas y mejora la experiencia de clientes y equipo.
Si tenés muchos usuarios conectados, herramientas pesadas, operación en la nube o e-commerce activo, lo habitual es 500 Mbps a 1 Gbps, según el tamaño y la criticidad.
Para empresas, InterControlWeb ofrece planes con velocidad simétrica (por ejemplo, Plan 50 y Plan 100). Para consultar disponibilidad y costos de instalación, lo más directo es escribir desde Contacto.
Cada dispositivo suma consumo: celulares, TVs, notebooks, cámaras, impresoras WiFi, asistentes virtuales. Si hay muchos conectados a la vez, necesitás más margen de Mbps.
Como regla simple: a más gente y más dispositivos, más velocidad necesaria.
No todo es la velocidad contratada: un router viejo o mal ubicado puede arruinar una conexión excelente. Si el WiFi no llega bien, vas a sentir lentitud aunque tengas muchos Mbps.
A veces la mejora más grande es cambiar el router o sumar repetidores/mesh.
Si querés profundizar en esto, te puede servir esta nota: Dónde conviene ubicar el router para mejorar el WiFi. También tenés más tips en Notas y Noticias.
Si usás Internet para redes sociales, streaming en HD y tareas básicas, contratar un plan muy alto suele ser un gasto innecesario. En muchos casos, con una velocidad de Internet de 100 Mbps y buena estabilidad, la experiencia es más que suficiente para el día a día.
El problema aparece cuando se elige un plan solo por el número de Mbps, sin analizar cuántas personas se conectan, qué tipo de contenidos se consumen o en qué horarios se usa más la red. Esto termina generando un costo mensual más alto sin un beneficio real.
La clave está en ajustar la velocidad de Internet a tu uso concreto. Elegir bien no es ir siempre al plan más caro, sino al que acompañe tus hábitos digitales sin desperdiciar recursos.
En home office y negocios, ahorrar de más en Internet puede salir caro. Videollamadas que se cortan, sistemas que cargan lento o archivos que no se suben a tiempo impactan directo en la productividad diaria.
Cuando la conexión no alcanza, el problema no es solo técnico: también afecta la atención a clientes, la organización interna y la imagen profesional del negocio. Una mala experiencia digital suele traducirse en oportunidades perdidas.
Si tu actividad depende de estar conectado, la velocidad de Internet debería pensarse como una inversión y no solo como un gasto fijo. Tener el margen justo evita interrupciones y permite trabajar con mayor tranquilidad.
La velocidad de Internet ideal depende del uso, la cantidad de personas, los dispositivos conectados y la importancia de la subida. Si en tu casa se usa streaming y videollamadas a la vez, necesitás margen; si trabajás remoto o usás nube, la subida y la estabilidad pasan a ser prioridad.
Para resolverlo rápido, lo más práctico es revisar la cobertura en tu zona y comparar los paquetes de conexión según tu necesidad. Y si es para un negocio o querés asesoramiento, podés escribir directo desde Contacto.